• Axel Paz

¿Necesito un abogado?


Así como tarde o temprano a todos nos toca pasar por el quirófano, es muy probable que en algún momento de tu vida (y a veces con más frecuencia de la que pudieras pensar) te enfrentes a un problema legal más o menos complejo que requiera asesoría de un profesional.





Ya sea porque decidiste iniciar un negocio y necesitas saber los pasos a seguir para formalizar tu empresa; o porque necesitas contratar trabajadores y cumplir la normativa vigente; o simplemente porque te despidieron y necesitas reclamar tus derechos, va a llegar un momento en que te surgirán un montón de dudas de índole legal, y frente a eso tendrás dos posibilidades. O bien te ampararás en la sabiduría popular y recurrirás al nunca mal ponderado consejo de ese amigo que sabe de leyes porque lo aprendió en la universidad de la vida, o bien lo pensarás dos veces y buscarás consejo profesional en un experto de la ciencia jurídica, por lo que decidirás asesorarte por un abogado titulado.


Lo primero que debes saber es que siempre que enfrentes un asunto legal más o menos complejo será recomendable estar asesorado por un abogado para tomar la decisión más adecuada, porque si bien hay muchas gestiones y decisiones que podemos tomar personalmente amparados en nuestras propias investigaciones con amigos y en internet, cada caso en particular es distinto, y por lo tanto hay muchos factores que inciden y que no siempre son tomados en cuenta por los artículos o manuales que flotan por la red.




"Siempre que enfrentes un asunto legal más o menos complejo será recomendable estar asesorado por un abogado para tomar la decisión más adecuada".


Ahora bien, puede suceder que por distintos motivos te veas enfrentado a la necesidad de recurrir ante un tribunal. En este caso será obligatorio hacerte asesorar por un profesional habilitado. Veamos un ejemplo:


Fuiste despedido e interpusiste un reclamo ante la Inspección del Trabajo personalmente. Luego asististe a la instancia de conciliación también personalmente, sin asesoría profesional. La instancia de conciliación es plenamente válida, pero si fracasó, deberás continuar la gestión mediante una demanda en tribunales, para lo cual necesariamente deberás ser representado por un abogado.



¿Por qué un abogado? ¿Qué hace exactamente un abogado?


Un abogado, además de ser un experto en derecho, es la única persona que está autorizada por ley para representar los intereses de una persona ante un tribunal de justicia. La razón de ello es muy sencilla, y busca precisamente proteger los derechos de las personas, ya que de otra forma, la comunicación entre partes y jueces se dificulta, el sistema se congestiona, y la justicia se vuelve (aún) más lenta.


El mejor ejemplo de esta situación es lo que ocurrió en materia de derecho de familia al entrar en vigencia la reforma que creó los Tribunales de Familia en el año 2006. Durante una primera etapa de dicha reforma, no se necesitaba estar asesorado por un abogado para presentar ciertas denuncias o demandas (relacionadas con divorcios o relaciones entre padres e hijos), lo que generó una congestión innecesaria de los juzgados por pedidos que no correspondían, resoluciones que no se entendían, y otra multiplicidad de factores.


El problema se solucionó cuando se dispuso nuevamente la intervención obligatoria de los profesionales, lo que se reflejó, por ejemplo, en la reducción de seis meses en promedio de la duración de este tipo de juicios.


Ahora bien, los abogados son verdaderos intermediadores entre sus clientes y los jueces. De la misma forma que un médico te revisa y te prescribe una receta, el abogado te entrevistará y te dirá cuál es la mejor forma de accionar para reclamar tus derechos. Y al igual que en la medicina, ¡tratándose de temas legales la automedicación no se recomienda!


Otra similitud que tiene el derecho con la medicina, es que tanto los abogados como los médicos deben estar investidos por ley para ejercer legalmente la profesión. Esto significa que si alguien te asesora sin estar titulado (lo reconocerás porque en su tarjeta se presenta como "asesor legal" o "egresado de derecho" y no como "abogado"), además de poner en riesgo tus intereses, está incurriendo en el delito de ejercicio ilegal de la profesión.



Tanto los abogados como los médicos deben estar investidos por ley para ejercer legalmente la profesión ¿Ya te fijaste si quien te asesora es realmente un abogado titulado?

¿Tienes dudas de si quien te asesora está titulado? Exígele que te muestre su certificado de título profesional, o revisa si su nombre figura en el buscador de abogados de la página del Poder Judicial.


El equipo de Arévalo y Paz Abogados está formado por abogados egresados de la Universidad de Chile. ¡Podemos decir con orgullo que el 100% de nuestro equipo de abogados se encuentra titulado!



¿El abogado puede hacer lo que quiera con mi caso?


Como dijmos más arriba, si bien el abogado es un experto en derecho, su función es ser un representante de los intereses del cliente ante tribunales. Esto quiere decir que puede aconsejar y tomar decisiones, pero siempre en base a las instrucciones o a las directrices que se acuerden con el cliente.


El patrocinio de un cliente ante tribunales involucra la facultad de representarlo en todo el juicio, así como en los incidentes que surjan al interior del procedimiento. Con el fin de facilitar el cierre de los juicios a través de acuerdos, en materia laboral la ley confiere expresamente a los abogados la facultad de conciliar, esto es, la facultad de cerrar acuerdos con la otra parte, pero, nuevamente, estos acuerdos deben ser en base a lo conversado previamente con el cliente.


Hay ciertas facultades que el cliente debe otorgarle expresamente a su abogado, y son las indicadas en el inciso segundo del artículo 7° del Código de Procedimiento Civil. Así ocurre con las facultades de desistirse de la demanda, o la facultad de percibir (cobrar los montos a nombre del cliente), entre otras.



¿Cuánto cobra un abogado?


Los honorarios de un abogado pueden variar enormemente según el profesional, el tipo de asesoría y la duración estimada de la misma. El principio general es que las partes son libres de acordar precios y condiciones, por lo que operan las mismas reglas que en cualquier otro mercado. Sin perjuicio de ello, te contamos cuatro grandes maneras en que un abogado suele cobrarle a su cliente:


Valor fijo: Se fjia un precio por todo el servicio, de la misma forma que lo hace un médico en una clínica. Es usual que el pago de dicho precio fijo de este servicio se pacte en varias cuotas, o bien 50% al inicio y 50% al final.


Valor por hora: Se fija previamente un precio por hora trabajada. El abogado ingresa cada hora a un sistema y una vez a la semana o al mes se le envía un informe al cliente indicando las horas trabajadas y el precio total del servicio ese mes. Es un sistema que permite un mejor control del tiempo dedicado al caso, pero a la vez exige mayor confianza en el profesional.


Valor a resultado o “cuota litis”: El abogado cobra un porcentaje de lo obtenido o de lo recuperado en el juicio. Es frecuente en juicios de cobranza o en juicios laborales cuando se representa al trabajador.


Fee mensual: Es una modalidad de asesoría permanente que consiste en el pago de una suma mensual a cambio de determinados servicios, de la misma forma que ocurre, por ejemplo, con un plan de telefonía.



¿Puedo hacer que la contraparte pague mi abogado?


Los honorarios de los abogados y de las personas que intervienen al interior del procedimiento se conocen en la jerga judicial con el nombre de costas.


El principio general es que cada parte debe soportar sus costas. En otras palabras, cada parte debe encargarse del pago de los honorarios de sus abogados, peritos, y otros terceros que presten servicios al interior del juicio.


La ley establece, sin embargo, que en aquellos casos en los que una de las partes sea totalmente vencida, el tribunal podrá condenarla en costas, para lo cual fijará una tasación prudencial del valor de estas costas, que usualmente resulta menor al honorario pactado con el abogado, y por lo tanto termina siendo complementario al mismo.


Por lo mismo, es recomendable que acuerdes con tu abogado todo lo relativo al pago de las costas y demás honorarios antes del inicio de la asesoría, dejando constancia de ello en el respectivo contrato de prestación de servicios profesionales.



No puedo pagar un abogado. ¿Qué opciones tengo?


Si careces de los medios económicos para asesorarte por un abogado, la ley establece un beneficio denominado tradicionalmente "privilegio o beneficio de pobreza", el cual te permitirá asesorarte en forma gratuita, o bien por una institución del estado, (generalmente una Corporación de Asistencia Judicial), o bien por una Clínica Jurídica de una universidad.


En ambos organismos podrás acceder a asesoría brindada por estudiantes de derecho en proceso de licenciatura o de titulación, que estarán guiados por abogados jefes o profesores tutores.


La ventaja de esta modalidad radica en la gratuidad del servicio, e incluso en su calidad cuando se trata de oficinas especializadas en ciertas materias, pero la desventaja es que al manejar un volumen muy grande de causas, estos organismos suelen mostrar mayor demora de la habitual en la tramitación y resolución de los juicios.



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